¿Quiénes somos?
Somos familias acogedoras dispuestas a resolver todas tus dudas sobre cómo acoger a uno de los 17.000 niños y niñas que, actualmente, viven en centros en nuestro país.
Déjanos tus datos y, desde nuestra experiencia personal, te acompañaremos durante todo el proceso. Te explicaremos las diferentes formas que hay de acoger, te pondremos en contacto con tu asociación local y te proporcionaremos toda la información necesaria cuando decidas dar el paso.
en centros
15 y 17 años
6 años
en España
Formas de Acoger
FAMILIA EXTENSA
En este tipo de acogimiento el niño, niña o adolescente es cuidado por personas de su propia familia biológica (abuelos, tíos, hermanos mayores, primos, etc.) porque sus padres no pueden atenderle de forma adecuada o segura, ya sea de manera temporal o indefinida. Esta modalidad es la que más se da, pues siempre se intenta que estos niños y niñas puedan permanecer dentro de un entorno que conozcan. Si esto no fuera posible, se recurriría al acogimiento en familia ajena, es decir, a una familia de acogida con la que no tienen relación sanguínea para evitar que crezcan en un centro.
DE URGENCIA
Es una modalidad de acogimiento familiar inmediata para proteger a un niño o niña, de 0 a 6 años, de forma rápida cuando surge una situación grave en su entorno habitual. La duración de este acogimiento no debe superar los 6 meses, mientras se decide con celeridad la medida más adecuada y estable para su futuro, y en la gran mayoría de CCAA se requiere dedicación exclusiva.
TEMPORAL
El acogimiento temporal es para niños y niñas de cualquier edad que son acogidos por una familia (extensa o ajena) por un periodo máximo de dos años. Un tiempo pensado para trabajar con sus progenitores en la resolución de las dificultades que provocaron la separación, con el objetivo de que el niño o la niña pueda regresar a su hogar. Si, finalmente, este regreso a su familia de origen no es posible, se buscarían otras medidas como el acogimiento permanente o la adopción.
PERMANENTE
Se trata de un acogimiento de larga duración, que se da cuando no se prevé que el niño o la niña vaya a volver con su familia de origen. No se propone adopción porque su familia de origen sigue manteniendo una vinculación cercana con su hijo o hija. Los niños y niñas acogidos van desde los 0 a los 17 años. Una vez cumplen la mayoría de edad, deciden si se independizan, si intentan volver con su familia de origen o si siguen con su familia de acogida. Esto último es lo que principalmente suelen elegir debido a la relación de afecto y cariño establecida con su familia de acogida.
ESPECIALIZADO
En este tipo de acogida, al menos un miembro de la familia debe contar con formación, experiencia o preparación específica para atender adecuadamente al niño o la niña con necesidades o circunstancias especiales. La dedicación debe ser plena. Según la comunidad autónoma, el modelo varía. En algunas, se plantea como una labor voluntaria con compensación económica; mientras que en otras, se formaliza mediante un contrato laboral.
FAMILIA COLABORADORA
En algunas comunidades autónomas, existen las familias colaboradoras o de referencia, además de las familias acogedoras. Estas familias suelen cuidar a chicos y chicas durante los fines de semana, un curso escolar o periodos no lectivos (vacaciones de Navidad, Semana Santa y/o verano) y ofrecen algo esencial: la presencia de un adulto seguro y estable que se convierte en un referente en la vida del niño o la niña. Esta modalidad está especialmente pensada para chicos y chicas mayores de 7 años que cuentan con estabilidad en su centro y necesitan también la experiencia de un vínculo familiar cercano y significativo.
¿Qué hacemos?
Respondemos tus dudas
¿Cuánto tiempo dura el acogimiento?
No hay que olvidar que la finalidad de acoger a un niño o niña es garantizarle un entorno seguro, afectivo y estable, donde pueda desarrollarse plenamente y ejercer sus derechos. A partir de ahí, su acogimiento dependerá de la modalidad elegida, puede durar un máximo de 6 meses, 2 años o hasta que el chico o la chica cumpla los 18. No obstante, cada caso es único y requiere ser valorado como tal.
¿Es lo mismo acoger que adoptar?
No. Son dos medidas de protección diferentes. Mientras que el acogimiento familiar tiene como finalidad proporcionarle una familia a aquellos niños o niñas que viven en centros de acogida hasta que se resuelva la situación personal de sus padres biológicos; la adopción busca proporcionarle un hogar y una familia permanente a ese niño o niña. Sin embargo, comparten lo esencial: dar a los niños y niñas la oportunidad de crecer en una familia. En la acogida, colaboras con los servicios de protección para dar amor, seguridad y un hogar donde pueda crecer; mientras que en la adopción pasa a formar parte de la nueva familia con un vínculo legal de filiación.
¿Qué edades tienen los niños y niñas?
Tienen edades comprendidas entre los cero y los 17 años. Al cumplir la mayoría de edad dejan de estar tutelados por la administración y, por tanto, dejan de estar bajo el sistema de protección a la infancia. Esto no impide que, muchas veces, al finalizar el acogimiento se mantenga el vínculo que se ha creado si los adultos así lo desean.
Una vez son acogidos, ¿los niños y niñas siguen viendo a su familia de origen?
En la mayoría de los casos, sí. Estos niños y niñas mantienen este vínculo tan importante a través de visitas en espacios supervisados, como son los puntos de encuentro familiar, llamadas o cartas. Este contacto sólo se limita o interrumpe cuando no favorece al bienestar del niño o niña.
Estos niños y niñas ¿son problemáticos?
Hay una estigmatización injustificada hacia la infancia tutelada (“si están en centros es porque algo habrán hecho”). Sin embargo, estos niños y niñas simplemente están ahí porque, previamente, han vivido situaciones difíciles (negligencia, abandono, violencia, falta de cuidados…) que les han llevado a un centro. Por eso, necesitan una familia que les dé estabilidad, afecto, rutinas y acompañamiento para poder sanar esas heridas. Si están en un centro (que nada tiene que ver con un centro de internamiento) es porque no hay familias de acogida suficientes.
Te contamos nuestra experiencia
MAYTE, actualmente profesora y niña de acogida en su infancia.
“Si no hubiera sido acogida, no hubiera estado ni estaría donde estoy ahora”
Padres de acogida
“En el acogimiento no todo es de color de rosa…tiene su parte dura, pero también es muy bonito, y ser una familia abierta nos enriquece a todos”
Catalina, Madre biológica
“Yo al principio no compartía que mi hijo fuera acogido, pensé que lo iba a perder. Pero cuando conocí a la familia de acogida y vi que se desvivían por él, pensé que mi hijo tenía mucha suerte.. Tenemos una muy buena relación entre nosotros”
Abuelos biológicos
“No tenemos la sensación de que estamos perdiendo a un nieto. Al contrario, estamos muy unidos a la familia de acogida y el niño lo percibe. Esto es lo mejor para él”.
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